Quimioterapia


La mayoría de nosotros, tristemente, hemos oído alguna vez hablar de la quimioterapia. Pero, ¿qué es en realidad, y como funciona? Realmente, se trata de un tipo de tratamiento médico mediante el empleo de, digamos, compuestos químicos. Si bien lo asociamos generalmente al tratamiento del cáncer, su definición más exacta, es el tratamiento de cualquier enfermedad o dolencia con un tipo concreto de medicación. En otras palabras: tomar una aspirina para pasar el dolor de cabeza, también se considera quimioterapia. célula cancerosa

Pero centrándonos principalmente en la que se utiliza para, no digo curar, porque eso es ser bastante optimista, pero si tratar el cáncer, su funcionamiento se basa en la acción que producen ciertos productos químicos (medicamentos), sobre las células del cuerpo que se encuentran afectadas. Sabemos que dichas células tienen un ciclo de vida que puede ser de unos cuantos minutos, a incluso años. Podemos tener células que se regeneran rápidamente, y otras que tardan bastante más tiempo. Por supuesto, al igual que slo hace una célula sana, también lo puede hacer una cancerosa. Y es en este paso donde se debe actuar con la quimioterapia, para evitar que se reproduzca. El ciclo de vida de una célula, pasa por varias fases. Existe una inicial, en la cual, digamos que está en reposo, a la espera de iniciar el proceso de reproducción. En ella, la mayoría de los medicamentos de “quimio”, como coloquialmente se suele decir, no tienen mucho efecto. Pero cuando recibe la “órden” del cambio, es cuando se actúa generalmente con el medicamento, ya sea cuando la célula comience a sintetizar proteínas, para reproducirse, o cuando lo hacen los cromosomas, para transmitir su ADN, o cuando se produce la mitosis, que es el paso en el cual se divide para formar dos células nuevas (sí, de una vieja, salen dos). En función del tipo de cáncer, y de sus carácterísticas, se aplicará un medicamento u otro. Pero, lamentablemente, dichos tratamientos no distingue la mayoría de las veces entre células sanas y células cancerígenas, de tal forma que pueden estar curando un cáncer, pero paralelamente pueden estar dañando también células sanas, y provocando los temidos efectos secundarios en el cuerpo. Por ello es importante encontrar el punto de equilibrio necesario para compensar una cosa con la otra, a la hora de dar el tratamiento.

Finalmente, añadir que no es la quimioterapia el único procedimiento utilizado para luchar contra un cáncer. También se utiliza la cirugía y la radiación (exposición a ciertas frecuencias de ondas que “dañan” de cierta forma las células, evitando que se reproduzcan). Se puede aplicar quimioterapia antes de estos procedimientos, para aislar mejor la parte que luego se quiere extirpar, o bien después, para controlar las células cancerosas que no hayan podido ser localizadas, y se encuentren en alguna otra parte del cuerpo. Es con esto con lo que podemos definir también el concepto de metástasis, que es la propagación que se ha producido del cáncer por todo el cuerpo, partiendo del punto incial donde nace.

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