El microscopio electrónico


Más o menos, nos hacemos todos una idea de como funciona un microscopio óptico, que vendría a ser el tipo tradiccional. Se trata de un dispositivo que, empleando una serie de lentes, de una forma y en una combinación concreta, consigue darnos una representación visual aumentada de la muestra que queremos examinar. De todo esto, deducimos entonces que utilizará la luz, o más correctamente, los fotones de luz, para formar la imágen ampliada. Pues bien, en el caso del microscopio electrónico, en vez de estos fotones, lo que utilizaremos serán electrones. Debido a que la longitud de onda de estos es mucho menor que la de los fotones, conseguiremos entonces mayor capacidad de aumento. Concretamente, podremos ampliar hasta 5.000 veces más con uno electrónico que con uno óptico. Comportamiento objeto longitud de onda¿Y como se puede entender esto? Veámoslo, con la ayuda del gráfico adjunto: la radiación emitida se interpreta como una onda con una longitud concreta y esta se proyecta sobre un objeto. Si ese objeto (A) es mayor que la onda (1), ésta se “adaptará” a la forma del objeto, y lo rodeará, proyectando su forma. Pero si el objeto (B) es más pequeño que la onda (2), ésta llegará, y prácticamente no se verá afectada por la forma del objeto, rebasándolo sin apenas deformarse. Pues bien, si la longitud de onda de los fotones es mayor que el objeto que queremos ver aumentado, en el caso de utilizar un microscopio óptico, apenas nos servirá para algo, porque estaríamos en el segundo caso. Pero si utilizamos electrones, con una longitud de onda muchísimo menor que el objeto a examinar, la proyección sería la adecuada, y esto es lo que consigue el microscopio electrónico.

Una vez entendido esto, ¿cómo funciona entonces el microscopio electrónico? De forma básica, lo podremos dividir en varias partes. Por un lado, tenemos un cañón de electrones, que será el encargado de enviarlos hacia la muestra a examinar, acelerados mediante un voltaje alto. Pero para dirigirlos correctamente, tendremos también una serie de lentes magnéticas. Los electrones llegarán a la muestra, que estará en forma de una delgadísima capa (tanto, que serán necesarios métodos y aparatos especiales para cortarlas; además, deberá estar deshidratada y tratada químicamente de cierta forma, para favorecer el contraste), y una parte de ellos serán desviados, otros la rodearán, y otros la atravesarán, en mayor o menor medida. Posteriormente, éstos últimos proyectarán la forma de la muestra sobre una pantalla. Cuando digo que la atravesarán en mayor o menor medida, esto nos dará como resultado en la proyección final una imágen con partes más oscuras (por las que a los electrones les cuesta más trabajo cruzar) y otras más claras (menos trabajo para cruzar). De ahí también el motivo del tratamiento químico para mejorar el contraste.

Esta explicación sencilla, se correspondería con la definición de microscopio electrónico de transmisión. Pero existe otro tipo, llamado de barrido. La principal diferencia entre ambos, es que el primero nos da una proyección bidimensional, mientras que el segundo es en 3D. También es cierto que obtendremos un menor aumento y menor resolución del resultado final. La diferencia en el funcionamiento de este otro sistema, radica principalmente en el tratamiento de la muestra. Con dicho tratamiento, que suele ser recubrir la muestra con un metal pesado (por ejemplo, con oro), lo que se consigue es que todos los electrones rodeen la muestra, sin atravesarla, proyectando imágenes desde diferentes ángulos, que serán recogidas por una serie de cámaras y procesadas, para darnos el resultado tridimensional final.

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