Como quitarle la cafeína al café


El café es una de las bebidas más extendidas en el mundo entero. Pero tiene un problema, al menos para un porcentaje considerable de sus bebedores: la cafeína. Como estimulante que es, puede provocar insomnio e incluso problemas cardíacos, si se toma en abundancia. Y para ello, se inventó el café descafeinado, que como su nombre indica, es café al que se le ha eliminado (al menos la mayor parte) la cafeína.

Para conseguir esta separación, se utilizan métodos físicos-químicos, cuya principal diferencia es el coste económico y la calidad aromática y de sabor del resultado. Principalmente, descrbiremos los tres más utilizados:

1- Mediante un  tratamiento con agua. Al sumergir los granos del café en agua (que habitualmente suele ser la resultante de un ciclos anteriores de descafeinización, reutilizándola), se podrá separar la cafeína del grano original por el proceso de ósmosis. Una vez terminado el proceso, se extrae el líquido en el que ha quedado la cafeína con filtros de carbón activo, y los granos de café son secados con aire caliente.

2- Mediante disolventes químicos. Es el método más utilizado, por ser menos costoso. Antes de exponer los granos al disolvente, se los humedece con vapor de agua a presión, para aumentar su porosidad. Posteriormente se saca la cafeína con cloruro de metileno (o acetato de etilo). Luego lo vuelven a someter a vapor a presión para eliminar el disolvente, y se secan también con aire caliente.

3- Mediante dióxido de carbono. A una elevada presión, se mezcla este gas con los granos de café. El CO2, al estar sometido a una presión elevada se vuelve líquido, penetrando en los granos de café, y arrastrando la cafeína. Posteriormente, con unos filtros de carbón vegetal, se separan las dos partes: granos y CO2. También se secan con aire caliente. Como característica especial, este método presume de ser el que mayor eliminación de cafeína consigue.

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