Ojo con el azúcar


Solemos poner más atención a cuidarnos de no consumir comidas con altos contenidos en grasas, o con demasiada sal. Sabemos que el azúcar tampoco es bueno, pero, oye, es tan delicioso todo lo azucarado, que parece que no es lo peor de todo. Pero últimamente, las tornas están cambiando, en base a estudios científicos que terminan por descubrir por completo los peligros del azúcar. Y entre ellos, uno muy llamativo: la adicción que provoca.

Colocarlo al lado de drogas duras como la cocaína o la heroína puede parecer exagerado (quizá lo sea), pero, pensar en esto un momento: ¿cuántas veces alguno de nosotros no ha tenido un antojo de algo dulce, ante lo cual no nos hemos podido resistir de ninguna de las maneras? Piensas en dulces, lo deseas, corres a por ello, te arrepientes después, pero vuelves a caer en el “error” una y otra vez. Es un ciclo que puede no ser tan dramático como el de otras drogas, pero si nos fijamos bien, se basa en lo mismo. Y para que os hagáis una idea de que la comparación no es en absoluto desproporcionada, en estudios realizados con ratones en laboratorio a los que se había sometido con el consumo de cocaína, regularmente, cuando tenían para escoger entre esa droga y galletas Oreo, eran estas últimas su elección.

Dentro de los azúcares, encontramos varios tipos, como son la glucosa y la fructosa. Esta última, por ejemplo, es el doble de dulce que la segunda, y al cuerpo humano le cuesta más trabajo convertirla en energía cuando se consume. Si se hace en exceso, es el hígado el que tiene que trabajar más, existiendo riesgos de obesidad, diabetes, ataques de corazón y cáncer. Puede además aminorar el proceso de metabolismo.

El consumo de azúcar activa en nuestro cerebro el núcleo accumbens, encargado de estimularnos en forma de placer, de la misma manera que lo hace la heroina. El organismo liberará dopamina, que hará que te sientas mejor, y que desees más y más. Tras un rato, deberás consumir la cantidad necesaria para poder igualar a la de dopamina. Y esto es lo que te sumirá en el ciclo adictivo.

La leptina es una hormona generada por las células grasas, que vienen a decirle al cerebro que estás saciado de comer. Si tu hígado ha trabajado en exceso por el azúcar, almacenará los excedentes en dichas células grasas, que a su vez generarán más leptina todavía. Esto creará un círculo cerrado, pero finalmente el cerebro dejará de reaccionar ante él, y entonces dejarás de saber cuando has tenido suficiente.Y no podrás parar.

Como podéis ver, los efectos del azúcar son muy peligrosos. Relacionamos la dulzura con lo rico, lo delicioso, la diversión, y demás, pero no nos damos cuenta de que en exceso, es enormemente perjudicial para el cuerpo humano, y no nos podremos defender fácilmente de ella.

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