El efecto reverb


Muchas veces hemos escuchado pronunciar el término reverb, y como mucho, la mayoría lo ha asociado a la palabra reverberación, pero sin saber muy bien lo que significa. Es algo relacionado con el sonido, pero poco más podemos imaginarnos.

Pues bien, el efecto reverb, o la reverberación, es algo parecido al eco, pero solo eso, parecido. Aunque a veces podemos confundirlo, no tiene nada que ver. La diferencia principal entre los dos radica en la percepción que tenemos del sonido reflejado que suponen ambos, tras producirse otro inicial.

El eco, lo que hace es repetir un sonido previamente emitido, el cual podemos apreciar o distinguir fácilmente, y relacionarlo con el primero. Sin embargo, el reverb, lo que nos devuelve es una mezcla de sonidos no tan fácilmente interpretables, que además provoca una modificación del sonido original en el lugar en el que se ha producido. Suena en un auditorio una nota musical, y las ondas sonoras que la conforman rebotarán en las distintas superficies que existen en la sala, de maneras diferentes, devolviendo un sonido que se podría considerar como un “añadido” al original, creando un resultado global diferente al que se produciría si no existiera reverberación. Por ello, es importante en las salas, auditorios, o lugares en los que se van a dar conciertos o charlas. De hecho, se puede modificar su fisiología, la de la sala, para que el reverb tenga unas características concretas: ya sea mayor, menor, consiguiendo más agudos, más graves, etc.

También es importante tener claro otro concepto, como es el tiempo de reverberación. Se trata de la unidad de medida con la que tratar el reverb, y transcurre desde que se interrumpe la emisión inicial y directa del sonido y la recepción del reflejo que se producirá. Pero, ¿cuando se puede considerar finalizado ese reflejo? Pues el valor que por sistema se ha establecido, es cuando el sonido baje de los 60 decibelios. Es decir: emitimos un sonido de 100 dB. Una vez hecho esto, se empieza a medir el tiempo, y se dejará de hacer cuando el reverb baje de esos 60 dB establecidos.

En salas muy grandes, y con las paredes o el mobiliario poco absorbentes con respecto al sonido, el efecto reverb será muy notable. El caso contrario sería para salas pequeñas y con mucha absorción. En los trabajos relacionados con la acústica, existen unas salas denominadas anecoicas, en las cuales se puede emitir un sonido y prácticamente tendrán una reverberación igual a cero, lo que nos proporcionará la posibilidad de emitir sonidos que no sufran las alteraciones que este efecto suele provocar.

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