Si os pica una serpiente…


Aunque no lo creáis, las picaduras de serpiente son más frecuentes de lo que pensáis. Afortunadamente, el riesgo de muerte por ello es menor de 1 entre 5000, gracias a los avances médicos actuales. Una buena actuación en los primeros momentos de la picadura son vitales para salir indemne.

Pero no todo es tan fácil como lo pintan. Es muy importante seguir unos pasos que pueden considerarse difíciles, teniendo en cuenta la situación de angustia que se puede vivir:

1º) Que no cunda el pánico: la mayoría de las picaduras son de especies no venenosas. Pero de las que sí lo son, se trata de venenos poco letales, y una cura rápida y efectiva será la solución. Si os encontráis con una víctima de una picadura, calmarla. Es muy importante.

2º) Coloca una venda sobre la picadura, e inmoviliza la zona: la mayoría de las picaduras ocurren sobre extremidades. Una venda compresiva directamente sobre la herida ayudará mucho. Es importante no realizar movimientos que ayuden a circular demasiado la sangre en la extremidad afectada, ya que es el medio con el que el veneno se propagará por todo el cuerpo.

3º) No intentéis chupar el veneno de la herida: tampoco lavar la herida, o realizar un corte en la zona que pueda evitar que desaparezca el veneno que ha quedado en la piel. Tenerlo todavía disponible de esta forma ayudará a tomar una muestra e identificarlo.

4º) Intenta identificar la especie de serpiente: si lo puedes hacer de forma segura, esta información puede ser muy útil, pero generalmente las picaduras se dan en unas circunstancias en las que esto no se puede lograr fácilmente. Así que si no sois unos expertos en tratar con reptiles, esta parte, mejor os la saltáis. No obstante, de hacerlo, es importante saber la localización donde se produjo la picadura, el tamaño de la serpiente, su forma, su color y si tiene algún distintivo, como el cascabel, que pueda ayudar a su identificación.

5º) Busca ayuda médica: a ser posible, avísales con tiempo, antes de llegar, para que preparen lo necesario. Los antídotos pueden no estar disponibles en el mismo momento de llegar, y a veces es necesaria una reanimación.

6º) No te quites el vendaje: puede llegar a ser molesto, pero al retirarlo, se liberará la presión que está ejerciendo sobre la zona afectada, permitiendo que se propague hacia el resto del cuerpo.

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